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Suplir de energía al planeta es el principal reto a vencer
Almacenamiento en redes
Todo el mundo alienta las energías eólica y solar. ¿Cómo no? Pero el viento y el sol son recursos que hay que utilizar inmediatamente o se pierden. Para cambiar esa situación, se necesita mejor tecnología de almacenamiento.
Los científicos están atacando el problema desde distintos ángulos, pero todos siguen presentando problemas. Uno, por ejemplo, usa la energía del viento para comprimir aire en cámaras subterráneas; el aire luego es utilizado por turbinas a gas para que estas funcionen de modo más eficiente. Uno de los obstáculos es encontrar cavernas subterráneas grandes y utilizables.
De manera similar, las baterías gigantes pueden absorber energía eólica para uso posterior, pero algunas tecnologías existentes son caras, y otras no son muy eficientes. Aunque investigadores buscan nuevos materiales para mejorar el rendimiento, no se esperan grandes mejoras tecnológicas.
La tecnología de ion de litio puede ser la más prometedora en cuanto a almacenaje en una red, donde no tiene tantas limitaciones como en los autos. A medida que mejora el desempeño y los precios bajan, las compañías de servicios públicos podrían distribuir baterías de ion de litio pequeñas y potentes alrededor de la red, más cerca de los consumidores. Allí, podrían almacenar energía que sobre proveniente de fuentes renovables y ayudar a compensar las pequeñas fluctuaciones energéticas, lo que aumentaría la eficiencia de la red eléctrica y reduciría la necesidad de utilizar energía proveniente de plantas que usan combustibles fósiles. Así, las empresas de distribución eléctrica pueden sacarle partido a los avances en baterías de auto.
Captura y almacenamiento de carbono
Mantener el carbón como una fuente abundante de energía significa reducir la cantidad de dióxido de carbono que produce. Eso podría requerir plantas energéticas nuevas y más eficientes. Pero atrapar el CO2 de las plantas existentes —unos 2.000 millones de toneladas anuales— podría ser lo que realmente cambie las reglas del juego.
Las técnicas para una captura modesta de CO2 existen, pero aplicarlas a grandes plantas energéticas reduciría su producción en un tercio y duplicaría el costo. Así que los científicos están buscando tecnologías experimentales que reduzcan las emisiones en un 90% al tiempo que limiten los aumentos de costos.
Casi todas están en su fase inicial, y es muy pronto para determinar qué método ganará. Una técnica prometedora quema carbón y oxígeno purificado en forma de óxido de metal, en lugar de aire, lo que produce un CO2 más fácil de capturar y no resta mucha eficiencia a la planta. La tecnología ha sido probada en programas piloto de baja escala y será probada en una planta modelo de un megavatio este año. Pero no estaría lista para uso comercial hasta 2020.
Biocombustibles de próxima generación
Una forma de reducir la dependencia del crudo es conseguir fuentes renovables de combustible de transporte. Eso implica una nueva generación de biocombustibles de cultivos no alimentarios.
Los investigadores están desarrollando métodos para convertir los desechos provenientes de madera, cultivos, basura y materias degradables como paja en carburantes baratos. Pero el biocombustible de próxima generación más prometedor proviene de las algas.
Las algas crecen rápido, consumen dióxido de carbono y generan unos 19.000 litros de biocombustible por 0,4 hectáreas, frente a 1.325 litros de etanol por 0,4 hectáreas de maíz. El combustible proveniente de algas puede añadirse directamente a los sistemas de refinería y distribución existentes.
Decenas de compañías tienen proyectos piloto de producción a pequeña escala. Pero producir biocombustible de algas en grandes cantidades implica hallar fuentes confiables de agua y nutrientes baratos, gestionar los patógenos que podrían reducir el rendimiento y desarrollar y cultivar las cepas de algas más productivas.
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Excelente!!!!!!
es muy interesante el articulo, sobretodo para los que vivimos en provincia evitamos contaminac ion de suelos y aguas, asi, como los caciquismos