Las temperaturas en la región se han incrementado en 1 grado centígrado (1,8 F) en el siglo pasado y el nivel del mar ha subido entre 2 y 3 milímetros anualmente desde los 80, dijo el Banco en un estudio sobre la producción de carbono y las respuestas de los gobiernos de la región.
Agrega que se han observado también cambios en los patrones de lluvia que afectan con más precipitaciones el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay, el norte de Argentina y noroeste de Perú; y con menos lluvias el sur de Chile, sur de Argentina y sur de Perú.
“Aparte de algunos efectos positivos en las cosechas en el Cono Sur, los impactos (del cambio climático) han sido profundamente negativos, afectando algunas de las características y ecosistemas únicos de la región”, según la investigación realizada por Augusto La Torre, principal economista del Banco para América Latina, y Pablo Fajnzylber y John Nash, que trabajan en la misma división regional.
Pese a ello, la región puede liderar a los países de ingreso medio en la reducción de las emisiones generadas por la deforestación, la superación del punto muerto en que se encuentra el desarrollo hidroeléctrico, el mejoramiento de la eficiencia energética y la transformación del transporte urbano, dice el estudio.
La Torre, de origen ecuatoriano, dijo que no había una contradicción entre ambos acontecimientos y mencionó la crisis financiera como ejemplo indicando que si bien no se origina en la región, en América Latina se estaban dando los menores impactos debido a las acciones de defensa adoptadas por los gobiernos regionales.
“Las empresas, los gobiernos y sociedad civil (en la región) respaldan cada vez más la idea de que la crisis es una oportunidad para crear incentivos que permitan avanzar hacia una senda de desarrollo con baja intensidad de carbono”, dijo La Torre en la presentación del informe.
El estudio menciona entre los “enfoques innovadores” de la región:
- La estrategia nacional de cambio climático de México, que adopta objetivos voluntarios de largo plazo. En el sector energético, la estrategia identifica un potencial de mitigación total de 107 millones de toneladas de gases de efecto invernadero en 2014, equivalente a una reducción del 21% si el país continuara en sus niveles actuales de emisión.
- La independencia energética de Brasil a través de un fuerte aumento de las fuentes de energía alternativas, energía hidroeléctrica, etanol y biodiesel. Su producción de etanol extraído de la caña de azúcar es sostenible tanto en términos financieros como ambientales, y no afecta tierras de producción alimentaria.
- La ejecución de políticas de transporte público implementadas primero en Curitiba, Brasil y en Bogotá, que actualmente están vigentes en decenas de ciudades de la región.
- La decisión de Costa Rica de fijar un valor financiero a la preservación de los ecosistemas, a través de varias iniciativas de “pago por servicios ambientales”.
- Los sistemas de energía renovable implementadas en las zonas rurales de Argentina, que proporcionan electricidad confiable a precios que están al alcance de las comunidades e inciden positivamente en la productividad y empleo en el campo.
El Banco Mundial dijo que la región ha adoptado estas innovaciones pese a que su crecimiento económico lo estaba forzando a un incremento de las emisiones de carbono.
Indicó que de mantenerse las tendencias actuales, se proyecta que las emisiones de carbono derivadas del consumo energético en la región se incrementarán en un 33% per cápita, un indicador superior al promedio mundial del 24%, entre 2005 y 2030.
El Banco sugiere que los países, entre otras acciones, necesitan crear incentivos financieros transparentes para reducir la deforestación; movilizar flujos financieros para facilitar el despliegue de “tecnologías verdes” y crear mercados internacionales para los biocombustibles sostenibles mediante la remoción de aranceles y otros obstáculos.

Debemos evitar que esto siga pasando, debemos ayudar desde ahora mismo al planeta antes de que sea muy tarde y los daños sean irreversibles