Martes, febrero 24th, 2009 | Author:

Un audaz experimento, que transforma la manera en que las empresas de servicios públicos administran —y los clientes usan— la electricidad, está transformando a Boulder, un pueblo del estado de Colorado, en un laboratorio viviente.

Los participantes en el proyecto, llamado SmartGridCity, pueden visitar una página en Internet para ver exactamente cuánta energía están usando o calcular cuánto cuesta usar la lavadora.

Pronto podrán programar algunos electrodomésticos desde Internet e incluso escoger de dónde quieren que provenga su electricidad. Por ejemplo, pueden programar que sus lavadoras de platos automáticas funcionen sólo cuando existe energía eólica disponible.

El plan también dará a la empresa de energía, en este caso Xcel Energy Inc., un alcance mucho más amplio. Para aliviar la carga en la red eléctrica, Xcel podrá controlar de manera remota el suministro y, por ejemplo, bajar temporalmente la temperatura en los termostatos o apagar calentadores de agua en las casas participantes.

Este experimento, que tiene un costo de US$100 millones, es la primera prueba completa de una “red eléctrica inteligente” en Estados Unidos.

Pero el propio concepto de red eléctrica inteligente es controvertido en muchos frentes. Algunos lo consideran una experiencia orweliana (en la que una corporación llega a controlar labores cotidianas de los ciudadanos), mientras que los defensores del consumidor tienden a verlo como una extravagancia y un desperdicio. Estas personas dicen que las empresas de servicios públicos deberían concentrarse en mejorar la eficacia en lugar de gastar miles de millones de dólares en una tecnología futurista, para luego pasarles la factura a los usuarios.

Hasta ahora, Xcel ha estado implementando una versión limitada del experimento con el que busca, entre otras cosas, evaluar la reacción de los usuarios, medir la conservación de energía y cuantificar los ahorros de costos. En unos pocos meses, unos 10.000 hogares probarán muchas de las funciones de la red inteligente, como el monitoreo y la organización de su uso de energía a través de un portal en Internet.

Ahora es el momento de “probar qué tan lejos podemos llegar con esto”, dice Michael Carlson, director de información de Xcel.

Los resultados iniciales han arrojado algunas sorpresas. Aunque Boulder fue escogida en parte porque su población goza de un buen nivel educativo, algunos clientes se han quejado de que toda la tecnología que rodea el proyecto es demasiado confusa.

Otros clientes que siguen en la Web su uso diario de energía dicen que tratar de mantener los números bajo control se ha convertido en un juego. “Es definitivamente un desafío”, dice Ray Tuomey, quien desenchufa su tostadora después del desayuno para ahorrar cualquier fracción de un kilovatio-hora.

Para las empresas de servicios públicos, estimular la conservación de energía es un poco contraproducente, ya que entre menos electricidad vendan, menos ganancias recibirán.

Así que Xcel planea usar los datos recolectados en Boulder para presionar a los gobiernos estatales para que aprueben un modelo de negocios radicalmente nuevo. La meta es permitir que los precios fluctúen con frecuencia de acuerdo a la demanda. De esta forma, los clientes pagarán más durante el equivalente a la hora pico en la red eléctrica. Xcel dice que esto aliviaría la carga, prevendrá apagones y estimulará la conservación.

Sin embargo, para hacer que las variaciones de los precios funcionen, la empresa de electricidad debe permitir que los clientes vean los costos (y tal vez incluso la fuente) de la electricidad que están usando en cierto momento. Xcel está probando varias formas de mostrar esa información, incluyendo a través de mensajes de texto a los celulares.

Otra opción, que ya es usada en otras partes por clientes comerciales, es dotar a cada casa con una lámpara redonda conectada constantemente a Internet vía Wi-Fi. La luz podría volverse verde cuando la energía eólica está ingresando a la red, o ponerse roja cuando los precios de la electricidad están al alza.

Por ahora, Xcel está equipando unos 10.000 hogares con aparatos gratuitos que pueden controlar ciertos electrodomésticos de manera remota. Los clientes pueden visitar el portal en Internet de la empresa y establecer metas para el uso de energía. ¿Está dispuesto a que Xcel reduzca el nivel de calefacción en su casa cuando la red se esté sobrecargando?

Una vez que los parámetros son establecidos, Xcel puede controlar remotamente electrodomésticos designados dentro de los lineamientos del cliente. El usuario puede cancelar sus preferencias si así lo desea.

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¿Es una 'red inteligente' la respuesta al ahorro de energía?, 8.8 out of 10 based on 17 ratings
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