Las empresas de refinación de petróleo están avanzando en sus esfuerzos por raspar el fondo del barril de crudo de forma más rentable.
No todo el crudo que se extrae puede ser fácilmente refinado y convertido en combustible liviano, como gasolina y diesel. En el mismo proceso de refinación, el petróleo es separado en componentes más livianos y más pesados. La mayoría de las veces, suele quedar una porción residual que debe ser sometida a un proceso con equipos complejos y costosos para refinarla, o queda como un combustible más pesado y sucio que se utiliza para barcos y para generar electricidad.
En momentos en que los gobiernos de todo el mundo hacen énfasis en el uso de combustibles más limpios, las refinerías se están viendo obligadas a encontrar nuevas formas de procesar estos sobrantes de crudo. Es una tarea que se está volviendo más acuciante a medida que los productores petroleros sacan al mercado cantidades cada vez mayores de crudo pesado, que cuesta menos pero suele tener más residuos y contaminantes que las variedades livianas y dulces.
Durante años, las refinerías han buscado solucionar el problema, pero algunas ahora dicen que han desarrollado tecnología que puede transformar todo el contenido de un barril de crudo pesado en combustible limpio. Dos de estas empresas afirman que o están trabajando en la instalación de la tecnología en países productores de petróleo o están cerca de llegar a acuerdos para obtener una licencia. El proceso, conocido como rompimiento por hidrógeno o hidrodesintegración de residuos, aún no ha sido probado ampliamente a la escala masiva que opera la industria de refinación.
En tanto, otras refinerías están haciendo ajustes a tecnología que ya existe, haciendo lo que pueden para aumentar su producción de combustible liviano más limpio y rentable. La hidrodesintegración se está volviendo cada vez más popular porque les permite a las refinerías producir más diesel, que tiene alta demanda.
El rompimiento por hidrógeno funciona de forma algo similar a una cafetera. Componentes muy pequeños llamados catalizadores se cargan en el medio de un recipiente de metal enorme, como granos de café en un filtro. A medida que el petróleo pasa a través del filtro, se le inyecta hidrógeno bajo fuerte presión. Los catalizadores ayudan a separar las moléculas de crudo, las cuales luego se combinan con los átomos de hidrógeno para crear combustibles más livianos y limpios.
La hidrodesintegración de los residuos más densos es similar a este proceso, pero puede separar las partes más espesas. Los catalizadores son mucho más pequeños y, en lugar de estar depositados en un filtro, circulan por todo el recipiente, señala Salvatore Meli, director de tecnología del gigante petrolero italiano Eni SpA.
Eni espera que su tecnología le dé una ventaja sobre otras petroleras que buscan hacer negocios en países productores de petróleo, los cuales se han vuelto más posesivos respecto a sus recursos. La empresa afirma que ya tiene acuerdos con Brasil, Venezuela y Congo para explorar el uso de su tecnología en esos países.
Un método de rompimiento por hidrógeno de residuos paralelo desarrollado por UOP, una división de Honeywell International Inc., un conglomerado industrial estadounidense, hace que sea más fácil reemplazar el catalizador que cuando están depositados en un filtro, indica UOP. La empresa dice que está conversando con varias refinerías y espera obtener la licencia para la tecnología pronto.
En tanto, otro método para raspar el barril de petróleo hasta su última gota podría venir de Sulphco Inc., una empresa de Houston. Esta empresa trabaja en una tecnología que usa ondas de ultrasonido para separar y remover el azufre de petróleo ya refinado y procesado. Esta tecnología podría ser menos costosa y más fácil de usar, afirma Larry Ryan, presidente ejecutivo de Sulphco.
La variedad de tecnología da a las refinerías la opción de escoger la que mejor se ajusta a sus necesidades.
