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El futuro ya ha empezado
“La sintonización del futuro ya ha empezado“, opina el director del Programa de Medio Ambiente, Achim Steiner. Países en vías de desarrollo como Kenia –en donde se encuentra la sede del programa de Naciones Unidas- detectaron hace rato ya la dirección del viento: “Puedo imaginar que en este campo habrá un salto semejante al de la comunicación móvil. Kenia es un ejemplo: están colocando cables de fibra de vidrio en un país que no cuenta todavía con redes eléctricas”.

Colectores solares en el norte de Ghana
También en el campo de la energía, los países en desarrollo caminan ya por la senda del futuro. Kenia triplicará en los próximos dos años la producción de electricidad de centrales geotérmicas. Y con nuevas regulaciones energéticas, Kenia promueve la energía eólica.
“Con la nueva regulación –que garantiza tarifas a los productores- veremos levantarse en los próximos 3 o 4 años el más grande parque eólico del país. En diez años, contando también con la energía solar, Kenia podría estar produciendo todo lo que necesita sin emisiones. Sin embargo, este salto tecnológica exige grandes inversiones”, explica Steiner.
Grandes inversiones, a la larga más baratas
Para lograr esas inversiones, en el marco del acuerdo climático también se están negociando transferencias de tecnología y compensaciones. La ventaja es que la tecnología necesaria para las centrales solares y eólicos se vuelve cada vez más barata. Mientras mayor su número y más depurada su técnica, más reducido es su precio. Con todo, para muchas regiones –que no están integradas a redes eléctricas- es ya en este momento más barato invertir en fuentes de energía renovable que en la tecnología anterior. China también lo ve así.
¿China a la cabeza?
“Sin duda, China es líder mundial en térmica solar así como en su aplicación a sistemas de calentamiento de agua para edificios. China tiene el programa eólico más ambicioso del mundo. Cuentan con productores propios, no tienen que importar tecnología. Es más, algunas empresas europeas tienen miedo de que China empiece a exportar centrales eólicas… También produce celdas solares fotovoltaicas, aunque éstas se destinan a la exportación pues los estímulos para ello aún son escasos en China. Pero también esto cambiará”, dice Jürgen Meier, gerente de la Fundación para Medio Ambiente y Desarrollo.
Teniendo esto en cuenta, en realidad los países industrializados deberían estarse peleando por quién reduce más y más rápidamente sus emisiones de CO2 provenientes de energías fósiles. Es que el futuro -es evidente ya- le pertenece a quien pueda suministrarle al mercado global energía sustentable.
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