
Los especialistas hacen hincapié en la necesidad de prevenir y aumentar las medidas de contención.
“No hay barbijos ni alcohol en gel”, rezan desde hace días los carteles en la mayoría de las farmacias de Buenos Aires.
En Argentina se ha instalado el pánico en parte de la población ante la falta de insumos para combatir la gripe porcina, que ya ha cobrado al menos 52 vidas.
El jueves, Juan Manzur, el nuevo ministro de Salud –quien asumió el miércoles–, señaló que en el país podría haber 100.000 casos de gripe porcina, lo que representaría el número más alto de infectados en el mundo.

