
La comunidad de San Juan se enfrentó a la adversidad en 1944 con la erupción del volcán Paricutín.
En las profundidades de la parte más densa del bosque de la sierra michoacana, en el altiplano mexicano y en el corazón de las rencillas del crimen organizado, existe una comunidad indígena que según expertos, ha logrado un ejemplar modelo de desarrollo sostenible.
Algo extraño en un país donde la subsistencia y la sostenibilidad difícilmente van de la mano. Pero hay excepciones.
